En español el imperativo sólo tiene dos formas que corresponden al oyente: la segunda persona del singular (tú) y la segunda del plural (vosotros) a quien va dirigido el mensaje.
Ejemplos: habla, hablad; ríe, reíd.
Las formas para tú son idénticas a las del presente de indicativo
La vocal temática para la 1ª es-a, para la 2º es -e y 3ª -i
Hay algunos verbos irregulares en los que se ha perdido una sílaba:
Poner: pon
Venir: ven
Tener: ten
Salir: sal
Decir: di
Hacer: haz
Ir: ve
Ser: sé
La forma para la segunda persona del plural (vosotros)se forma sustituyendo al infinitivo la terminación por -d.
Usos del imperativos:
El imperativo se utiliza para dar órdenes, su uso es frecuente en el habla cotidiana pero depende mucho de la entonación para expresar lo que queremos transmitir.
Ejemplo: Póngame una cerveza. De esta manera resulta descortés, en cambio si decimos: por favor, póngame una cerveza. La entonación en estos casos es importante. No es lo mismo pedir que nos traigan unos documentos: por favor, tráeme los contratos, que decir: ¡tráelos ahora! Así, usamos el imperativo de forma amable o para dar consejos: mira por la ventana, está nevando.
CONJUGACIÓN DE LOS VERBOS EN IMPERATIVO
En español el imperativo sólo tiene dos formas que corresponden al oyente: la segunda persona del singular (tú) y la segunda del plural (vosotros) a quien va dirigido el mensaje.
Ejemplos: habla, hablad; ríe, reíd.
Las formas para tú son idénticas a las del presente de indicativo
La vocal temática para la 1ª es-a, para la 2º es -e y 3ª -i
Hay algunos verbos irregulares en los que se ha perdido una sílaba:
- Poner: pon
- Venir: ven
- Tener: ten
- Salir: sal
- Decir: di
- Hacer: haz
- Ir: ve
- Ser: sé
La forma para la segunda persona del plural (vosotros)se forma sustituyendo al infinitivo la terminación por -d.El imperativo se utiliza para dar órdenes, su uso es frecuente en el habla cotidiana pero depende mucho de la entonación para expresar lo que queremos transmitir.
Ejemplo: Póngame una cerveza. De esta manera resulta descortés, en cambio si decimos: por favor, póngame una cerveza. La entonación en estos casos es importante. No es lo mismo pedir que nos traigan unos documentos: por favor, tráeme los contratos, que decir: ¡tráelos ahora! Así, usamos el imperativo de forma amable o para dar consejos: mira por la ventana, está nevando.